lunes

Pequeño cuento de terror

No eran más de las diez cuando Claudia pudo oír el streich de la puerta sin limar que conectaba el comedor con la cocina. Con su osito de peluche, típica imagen de niña asustada, con pelo ondulado rojizo, tez blanca y ojos negros con reflejos azulados, se detuvo detrás de la puerta de su habitación entreabierta para mirar tímidamente como el viento invisible movía eso... esa... aquello... que era realmente? sin género definido pudo avanzar el pie izquierdo con la intención de obtener más espacio ocular y definir aquello... aquella... ese ente que ya por fin identificaba(?!)
- Hola, me llamo Pesadilla, y esta noche la quiero pasar contigo...-.
Y fue entonces cuando la carcajada de la niña desveló su yo frente el terror de su hermana, la única que era un ser vivo.